Viva la madre que te parió, vecino

 

Los vecindarios son fuente de conflicto constante, no he descubierto nada nuevo. Cuando uno se plantea qué vecinos le gustaría tener siempre piensa en los más educados, los menos ruidosos, los más cívicos. Sin embargo, normalmente no suele ser así, porque en el mundo hay de todo y lo bueno no suele abundar. En los vecindarios hay cosas malas, muchas, muchísimas. Una de ellas, aunque de las menos malas ciertamente, es tener un vecino amante del bricolaje. Y en estas me ha tocado la china. Mi vecino es un amante del bricolaje casero, alguien a quien no he visto nunca pero cuyo taladro es un gran conocido de mis tímpanos en fines de semana y fiestas de guardar y horarios intempestivos en días de diario (obviamente).

bricolaje_01A veces he llegado a pensar que mi vecino es propiamente el barbas de Bricomanía que ha convertido su piso en el plató del programa, donde graban diariamente dos o tres engendros de esos de los de “te hago la horterada del siglo en dos patás pero como te la has hecho parece hasta bonita”. Tiene que ser así porque sino yo no me lo explico. Cuatro años y medio taladrando, lijando, pintando, barnizando, cambiando, subiendo y bajando serrín. Y todavía no han terminado oiga, ni asomo de venirse a vivir. Hijo, que si te compras una casa pa tirarla entera mejor te haces una casa de cero que no tengas que tirar ¿no? No se, si lo imagino solo me caben dos opciones, o tiene su puñetera casa como un queso gruyer o es ya el palacio de Buckingham de Valdemoro (valga la doble nacionalidad).

Querido vecino, ¿qué vas a hacer cuando todo se acabe? ¿Qué sensación tendrás al ver que no tienes un agujero más que hacer o una cosa que colgar? No te preocupa verdad, pues bien sabes que probablemente ese día no llegue nunca, o porque cuando así sea, te comprarás otro nido donde empezar a recolocar más pajas.

En fin, que creo que tener un vecino fan del bricolaje, del háztelo tu mismo, del dentro de 200 años tendrás una casa perfectamente a tu gusto, es algo más que una desgracia vecinal, porque además del ruido y las molestias, se trata de convivir diariamente con alguien que no hace sino recordarme mi condición de manazas y de inútil funcional. Alguien que me recuerda constantemente las cortinas que tengo que colgar o las lámparas que tengo que poner y que no sabré poner nunca. En resumen, un asco de vecino. Feliz día de la madre a la madre que te parió, vecino, y dale la enhorabuena de mi parte por ser capaz de parir una fresadora. Ay!

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2 comentarios en “Viva la madre que te parió, vecino”

  1. En mi vecindario hay un tío que toca el violín ilustrando a todos con su “habilidad”. Es menos malo que una obra pero peor que el silencio absoluto.

     
  2. Lo mejor de lo mejor son los vecindarios con pisos alquilados a 257 personas que hacen su santa voluntad. Re-re-re-realquilados por supuesto ¿Y los dueños de los inmuebles? Mejor ni hablar…

     
 
 

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