Primavera de libros (VI): lector de libros digitales

 
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Kindle de Amazon

He querido finalizar este ciclo de Primavera de libros en viveValdemoro con este tema, pues no en vano podemos estar hablando de una revolución editorial. Espero que lo disfrutéis.

Según los profesionales del sector editorial, en 10 años el volumen de negocio de los libros digitales superará el de los libros en papel. Salvando que esta estadística está basada en opiniones (de 1000 profesionales aproximadamente) y que en sí misma no anuncia la muerte del sector editorial tradicional (algo que yo no comparto ¿qué pasaría si simplemente todos crecen?), me gustaría hablar sobre los lectores de libros digitales o ebooks. Mientras en el sector editorial sienten el aliento del negocio digital sobre sus cogotes (no en vano, en la Feria del Libro de Madrid, han vetado la presencia de libros digitales) voy a tratar de conocer un poco mejor el dispositivo y sus posibilidades en España.

Algunos os preguntaréis que qué es eso del lector de libro digital. Pues es un dispositivo electrónico (como un portátil, una pda, un reproductor mp3) pero especialmente diseñado para la lectura sobre pantalla y que es capaz de almacenar una cantidad interesante de libros en formato digital. Además, suelen permitir múltiples funciones adicionales que con un libro tradicional o bien no pueden proveerse o simplemente son mucho más costosas (descarga de libros, adaptar el contraste de la pantalla al gusto, escoger el tipo de letra y tamaño, búsqueda de contenido, subrayado o marcado de datos, etc.). Llevar en tu maleta desde 1 a 200 libros para tus próximas vacaciones en poco más de 300 gramos de peso puede ser algo interesante. ¿No crees?

Los lectores de ebooks más famosos son Kindle de Amazon (que es el que mayor número de libros en formato electrónico pone a disposición de sus clientes, sobre los 100.000 y que es el mejor según mi opinión pero que aquí no se vende, cachis) y el eBookreader de Sony (este cuenta con el apoyo de google, que le ha cerca de medio millón de títulos clásicos). La pantalla de ambos dispositivos tiene el contraste idéntico al de la página de un libro, y es personalizable, lo que hace que el inconveniente que un dispositivo digital pudiera presentar para el lector se reduce a la mínima expresión. ¿Os voy convenciendo?

ebooreader de sony

ebookreader de sony

El mundo de los libros digitales requiere, en mi opinión, de un mercado con gente dispuesta a renunciar al amor por las estanterías llenas de libros, por el polvo y el tacto del papel, así como el ritual que supone la búsqueda de libros, en favor de un cliente al que le encanten los cachivaches electrónicos para el que prime la comodidad en la lectura, el mínimo el esfuerzo de compra, y la facilidad de intercambio, almacenaje y transporte. Es por eso que comento que dudo que un mundo acabe con el otro, simplemente darán vida a clientes con necesidades diferentes. En mi opinión la máxima revolución que pueda suponer el libro digital no será tanto para el lector, cuanto para los escritores, que pueden encontrar una forma de distribución mucho más senilla y sin pasar por caja de los editores tradicionales (a no ser que nos encontremos con la figura del editor digital, que ya veremos).

En España tardaremos en disfrutar de las ventajas de este soporte, sobre todo en lo que a servicios complementarios se refiere. En Estados Unidos ya se están poniendo las botas, las pilas y las gafas de leer para disfrutar del libro digital (siempre igual :-( ). Allí existen puntos de descarga de libros en cafeterías y tiendas, y por supuesto en internet. Una pena para nosotros que siempre llegamos tarde a estas cositas.

En resumen que ya era hora de que alguien pensara en los lectores del mundo como lo han hecho (y rehecho ya) con los amantes de la música. A ver si el mercado español y europeo se pone al día, que algunos lo estamos deseando.

Recursos: en mundogeek.net  o en tecnogadgets.com dispones de comparativas entre los distintos lectores.

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4 comentarios en “Primavera de libros (VI): lector de libros digitales”

  1. Pues… yo estoy a favor del progreso y no dudo en que algún día estos cacharros tengan difusión masiva. Personalmente, no sustituirán el olor del papel, el tacto del libro y el feeling que me une al libro que estoy leyendo. Seguramente será meno violento de lo que pasó cuando llegó el CD: el mp3 es un formato universalmente utilizado, a pesar de que es un formato que da pié a quién lo utiliza (codifica) a arruinar la música que está codificando: personalmente, me parece una “violación”. Las palabras son distintas porque se leen igual, aunque la fuenta no tenga la misma resolución de un libro impreso. También creo que como todo progreso pueda ser algo bueno para todos nosotros pero no sería tan optimista en lo que concierne el mercado de los libros: aunque me pasen un PDF, yo no me imprimo un “libro” en un papelazo para llevarme el bloque conmigo. Por lo que cuesta un paperback, me compro el libro y punto. Qué pasaría en cuanto las bibliotecas de libros protegidos por el derecho de autor se puedan piratear? Empezaremos a decir que un paperback de 6 euros es demasiado caro y nos iremos todos con la frikada debajo del brazo y libros pirateados? Pues: a mi no me gusta la idea y me temo que será algo dificil de controlar, a menos de no poner tecnologías de protección de contenido desde el principio, que fue el pecado original del mp3.

     
  2. Un artículo del NYTimes que había leído el més pasado y que he vuelto a encontrar:

    http://www.nytimes.com/2009/05/12/technology/internet/12digital.html

     
  3. Como dijo Jack el destripador, vayamos por partes que no se si te he entendido bien ;-) Entiendo que en cierto modo apruebas el lector de libros electrónicos como un dispositivo más para su uso por quien le guste aunque como yo piensas que el libro impreso es el libro impreso (y a los que nos gusta nos gusta) y difícilmente se podrá acabar con la industria literaria.
    En todo esto coincido contigo.
    Ahora, en cuanto metes el tema piratería empiezo a perderme o bien a discrepar. ¿Por qué no en lugar de pensar en un mundo lleno de gente con libros electrónicos y descargándo “libros pirata” en internet (como si se tratase del mismísimo demonio hecho pizarra) le intentamos ver las múltiples posibilidades al dispositivo?. Pongamos un ejemplo, los niños en las escuelas no necesitan llevar pesadas mochilas porque todos los libros que van a consultar están disponibles digitalmente, existe una biblioteca virtual de clásicos, no clásicos y libros actuales a un precio realmente asequible (mucho menos que los libros de bolsillo, puesto que el coste de distribución puede ser también menor y por tanto, manteniendo el porcentaje de retribución del autor, conseguimos vender más y mejor) que el usuario puede descargar.

    Es algo así como echarle la culpa a la comida en sí misma del hecho de que exista la obesidad o la anorexia. Vamos, que el dispositivo no es el problema. En mi opinión, en el asunto de la piratería, el problema está fundamentalmente en la estructura en sí de los conceptos de derechos de autor y en como se prevé su explotación. Pero si quieres hablamos de ello largo y tendido… da para tanto…

    O eso o no te he entendido bien.

     
  4. Te concedo que mi punto de vista es probablemente pesimista. No le echo la culpa en absoluto a la pistola, sino al dedo que tiran del gatillo. Un dispositivo de ese estilo tiene muchas potenciales ventajas: me imagino ya solo el papel ahorrado distribuyendo contenidos con ese medio. Lo que me temo, sin adecuados mecanismos de protección, es que la gente se tome demasiada “libertad” que, al día de hoy, se llama piratería. Por qué? Porque piratear contenido digital es muy fácil: cualquiera lo puede hacer y además de forma masiva! Los mp3 son un ejemplo claro. Como decimos en mi país “la ocasión hace el hombre ladrón” y, lamentablemente, es cierto, yo estoy plemanete convencido de eso. Software, música, contenido video: todo y ya (casi) cualquiera se salta los derechos de propiedad y a mi, eso, no me parece ético para nada. Mi hipótesis es que ese dispositivo será un medio con el cual la gente se tomará las “libertades” que antes no se tomaba ya solo porque un libro es complicado (o aburrido) de copiar. Imagínate que el último best seller se publicara en un formato (digamos un PDF) sin protección y que fuera tan fácil como copiar un fichero de una carpeta a otra. Que pasaría? Pues yo me temo que lo que pasaría es que de ese libro se “venderían” muchas menos copias (en papel o digitales).

    Yendo al extremo, porque el dinero o una tarjeta de crédito tienen mecanismo para dificultar la copia? Porque lamentablemente hay quién roba. Que ahora copiar contenido protegido no se considere, en la moral común, un “robo” es una cosa: pero robo sigue siendo. Yo, por ejemplo, vivo del software y como sabes jamás me has visto con un programa pirateado o crackeado. Que moral me permitiría de robar el trabajo de gente que, como yo, desarrollan software? Lo mismo vale para la música y los demás productos del intelecto humano.

     
 
 

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