NO quiere decir NO

 

 

No quiere decir no, señores. Algo tan claro, contundente e inequívoco parece que no es fácil de entender por los responsables de las operadoras de telefonía e Internet. No quiero cambiar de operador, no quiero que me llame a horas intempestivas, no quiero que reinterprete mis palabras, no quiero darle más razones, Simplemente, no quiero que me llame usted y que encima me hable una máquina después de 30 segundos preguntando que quién c… es. Sencillamente NO. ¿Es tan difícil de entender? Pues parece ser que así es.

Los principales operadores de telecomunicaciones, Telefónica, Orange, Vodafone, Yoigo y Ono, han firmado un ‘código deontológico’ para autorregular sus operaciones de televenta comprometiéndose con los usuarios a poner en marcha una serie de “buenas prácticas” en las llamadas comerciales que realizan

Ahora van y se salen con un código de buenas prácticas

 ¿Buenas prácticas para quién? Prueba a leer en qué consisten y ya me dirás para quién. Porque lejos de traducirse en que van a dejar de incordiarnos, sin más, parece que no ha sido sino un favorcillo mutuo que se hacen para repartirse el pastel con mayor tranquilidad y de paso obtener publicidad gratuita.

No dejarán de llamarnos, no, sólo lo harán con menos frecuencia (la frecuencia que estimen como “etica que se conoce que es de tres meses) y a horas en las que puede ser que consideren que estamos despiertos (supuestamente será en horario comercial). Pero seguiremos sin poder conseguir que un NO claro y rotundo se traduzca en que se olviden de nosotros para siempre (o al menos hasta que decidamos irlos a buscar).

Lo más curioso de todo es que se comprometen a no estafar. Sí, sí, se comprometen a no tomar un furtivo “sí” extraído al vuelo de una larga conversación con el cliente como un “sí” a la contratación. Tiene mandangas la cosa. Y que aun reconociendo implicitamente el uso de esta más que dudosa práctica no pase nada de nada… El evitar lo que es una estafa en toda regla va y se considera buena práctica. Pa mear y no echar gota.  

En fin, que con código o sin él, seguiremos siendo objeto de llamadas reiterativas por distintas subcontratas que no apuntaron el resultado de la llamada anterior. Y como no creo que la cosa cambie mucho te propongo una cosa: si no puedes con el enemigo únete a él. Maréale, hazle que te llame cien veces para nada, dile que no sabes, que te envíe cosas (eso sí, enhorabuena si lo consigues), se amable, pregunta y repregunta, pásale a tu amigo el pesao… Y cuando lleves 10 rondas, dale el NO. Quizá cuando el coste se cien veces mayor que el beneficio consigamos que nos dejen vivir.

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2 comentarios en “NO quiere decir NO”

  1. Un amigo mio siguió la táctica de llevarles la corriente durante casi un mes. Prácticamente a diario le llamaban y el hombre les contestaba que no sabía, les preguntaba más información, repreguntaba de nuevo las características de la oferta…hasta que un día misteriosamente le dejaron de llamar y no ha vuelto a recibir llamada alguna de ninguna compañía curioso ¿verdad?

     
  2. Será de ahí de donde he sacado la idea? ;-)
    Desde luego si es realmente efectivo, es lo mejor. Cabrearse no merece la pena.

     
 
 

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