Solidarios en la adversidad o tocando las pelotillas

 

Cuando algunas personas ven a otras pasando algun apuro o penuria, se despierta en ellos una enorme simpatía y solidaridad. Surge entonces el afan de ayudar al otro a superar la adversidad. Cuando esa adversidad tiene que ver con la mecánica del coche y una mujer, entonces la ayuda puede llegar a tornase en un… Queréis dejarme en paz en mi desgracia!!!!

El viernes  por la tarde me quedé sin batería. Sí, efectivamente, bonito día para acabarse la batería de mi coche. Voy a salir de trabajar toda contenta, con energías renovadas para comenzar un maravilloso fin de semana y zasca! el coche que decide que no va a arrancar. O_o. No me lo podía creer. Después del shock inicial y de repertirme unas cuantas veces, menuda suerte tienes Sara, hijademivida, comenzó mi periplo solidario. Y no es que me moleste ni muchísimo menos la solidaridad ajena, sólo faltaría. Pero es que cuando la solidaridad ajena parte de la premisa equivocada, todo son problemas.

Entre el personal de mantenimiento, recepción y seguridad de mi empresa, comenzó a cundir la noticia: mujer joven y desvalida,  inútil para la mecánica, coche que no arranca, complejo de superman, esto lo arreglo yo en dos patás.Y así comenzaron 5 horas de infierno solidario…

Para empezar, no soy tan joven, o al menos no lo suficiente como para que no me haya sucedido otras veces. No es la primera vez en mi vida que me quedo sin batería en un coche, y aunque reconozco que la primera vez que me pasó me metí un buen susto, en este punto de mi vida ya tenía claro cuál era el problema y lo simple que era la solución. En estos casos no me complico, llamo a asistencia en carretera, me arrancan el coche PROFESIONALES, y me voy a un sito a que me cambien la batería. Si no arrancare pues ale, ya me lo llevan los de asistencia al taller en la grúa. Tampoco es tan difícil, para eso tengo el seguro.

Pues  no. Manolo y Benito, apoyados por todo un equipo de agentes de seguridad y recepcionistas se ponen a discutir sobre la naturaleza de mi problema, que si el motor de arranque, que si la junta de la trócola,… Que no señores, que no, que sólo es la batería y solo quiero que autoricen a entrar al señor de la grúa al que quiero llamar y que no se quede en la puerta.

Cuando por fin les hago entender que llevo razón, que pudiera ser que no sea tan gañana en materia cochil, deciden por su cuenta y riesgo traer unas pinzas e intentar arrancarme el coche. En serio, no se molesten. Pero no. No podía negarme a tanto alarde solidario. ¿Total qué podía perder, un par de horas de mi ansiado viernes? Ya estaba perdida de todas formas…

Entonces veo a Benito llegar con une Seat 127 del pleistoceno y las pinzas lo vi claro: aquí vamos a ser más de uno los que nos quedemos sin batería esta tarde. Y aunque supliqué en arameo que no era necesario, que la asistencia estaría en camino con tan solo una breve llamada, que para eso la pago, allí nos vimos todos buscando los polos negativos y positivos y dejando KO el coche salvador…

Al final (si ya os lo dije yo, que en el libro de instrucciones ponía que bla y que bla…), accedieron a que hiciera lo que debía haber hecho desde hacía una hora, llamar a la asistencia. Tras otra media hora de charla inútil e incomodas miradas, que si que mierda de coche tienes, que si yo no que tu no me compraría un coche como ese nunca más… Que va hijo, tu no es que no te compres un coche como este, no, es que tu no te has comprado un coche en los últimos 20 años, que no es lo mismo, apareció salvador el señor de la asistencia que, debidamente equipado, me encontró a punto de estrangular a Benito con las mismas pinzas con que anteriormente intentaran salvar a la joven indefensa. Cuando le ví mis ojos se inundaron de lágrimas de alegría que no le di un beso porque venía demasiado sudao.

No les hagas caso nena, que esto no es más que un chispacito y una batería nueva. En un par de segundos arranca mi coche y lo deja un rato ronroneando para que se recargue, al menos lo justo para llegar al taller y disponer de nuevo de autonomía. Y de paso, disfrutar de lo que quedaba de fin de semana.

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2 comentarios en “Solidarios en la adversidad o tocando las pelotillas”

  1. Ays… nena, no habrá sido la caballada?
    Desde luego, la solidaridad sin medida, es una mierda.
    Si para algo existen los profesionales de las gruas y motores varios…
    Besote

     
  2. Menuda suerte tenemos! Aupa los japoneses!!!

     
 
 

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