De las Mama Chichos a las Mama Chochas

 

Normalmente no suelo ver telecinco y menos aun Gran Hermano. Es que van ya catorce ediciones de gañanes recauchutados ociosos cuya mayor aspiración en la vida es hacer el ridículo en televisión y luego, si eso, por los platós de los programas de Telecinco, como para aguantarlo ya…

Aguantar Gran Hermano no es solo aguantar a lo más cutre de la sociedad, sino que es también aguantar las chorradas de los familiares, tertulianos y, como no, de la conductora  del programa. Que no se si ha perdido el norte o si alguna vez supo dónde estaba. Dicen que con la edad se hace más lo que se quiere e importa menos lo que opinen los demás. Mala combinación cuando se sale en la tele. Porque, Mercedes, no a todo el mundo al que le da todo igual hay que verlo en televisión. O, como es mi caso, en las reseñas de la prensa digital.

Porque aunque no veo Telecinco, aun leo la prensa digital y no he podido abstraerme del ya famoso destape de Mercedes Milá y de su contagio por la parrilla, cuando a Paz Padilla también le dio por mostrar sus pechos (con sujetador encima, eso sí). Pechos, que, según me enteré, son recién estrenados (cuanta información inútil es capaz de procesar una). Con todo, sólo pude pensar una cosa: Telecinco ha pasado claramente de las Mama Chicos a las Mama  Chochas. No bastaba con una que se liaron las dos.

Y no es sólo un problema de edad, aunque alguno afirma por twitter que ha perdido la libido por 10 años. Que lo mismo me da que los pechos sean turgentes y recién masajeados o que se trate de unos riquísimos y arrrugaicos pimientos fritos, es que se está llevando la caspa al extremo. Y ya está bien de caspa. Modernisensé, que diría el malogrado Chavez (que por cierto, ¿andará esperando a G.W. Bush oliendo a azufre?).

Hay que ser consciente de que para estos programas, audiencia hay. Vienen a cubrir la necesidad de voyeurismo de quien disfruta viendo lo que hacen los demás en su esfera más íntima, sin más pretensiones. Y cuanto  más  ridículos resulten estos mejor. Siempre ayuda el ver como la vida de los demás es una auténtica mierda (algo que también cumplen programas como “Hermano Mayor”). Pero, por dios, ¿es que no pueden sacar del mapa a los tertulianos y demás mandanga trasnochá? ¿Es que no pueden pasar de los debates? ¿Es que no pueden reducir la duración de los programas a algo razonable?

Señores, si la necesidad existe, que lo hace, avancemos hacia formatos más modernos, como el de Gandía Shore. Que en el fondo es igual, gañanes (eso  sí, más jóvenes) que siguen dando vergüenza ajena y cuyo futuro hace pensar en que la vida  de uno es un camino de rosas, pero el formato es breve, ágil y moderno. Una horita de gilipolleces, exhibicionismo y música, con cierto, sólo cierto, grado de innovación. Mismo perro pero con distinto collar. Un collar en el que  no haya que  ver a  una periodista agitando su chochez y obligando a la audiencia a cambiar de canal y recaer aliviados en La Biblia. Aun hay esperanza para la humanidad en este pedacito de piel de toro en la que una vez hizo sol.

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1 comentarios en “De las Mama Chichos a las Mama Chochas”

  1. Sigo sin entender cómo la gente pierde el tiempo viendo esos programas con la cantidad de series, pelis, documentales, debates y un largo etc… Que hay por descubrir y disfrutar.

    Saludos.

     
 
 

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