Reflexiones sobre el humo
Recuerdo que cuando era pequeña veía las imágenes del Congreso de los Diputados en los telediarios o bien los debates de aquellos señores con traje marrón y patillas largas y/o frondosa barba. Es que en mis tiempos no había tanta esclavitud con el Pocoyó y Bob Esponja, que nuestros padres eran más de aquello de “niño tu ves lo que yo te diga y punto”, (como mucho nos dejaban ver el 1,2,3 y dale gracias). A lo que voy, que recuerdo que en aquellos visionados superficiales de tan interesantes acontecimientos no era de extrañar ver a todos los barbudos y patilludos fumando. Sus ducados y sus puros. De hecho, la humareda reducía aun más si cabe la calidad de la emisión. Y es que si aquellos que regían nuestros destinos fumaban como carreteros, no se podía imaginar que las cosas respecto al tabaco fueran a cambiar tanto.




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