Hace tiempo que no comento nada de bares, restaurantes y/o cafeterías valdemoreñas. Pero es que el tiempo, que queréis que os diga, no acompaña lo más mínimo a sacar un pie del edredón de la cama (sustitúyase edredón por cualquier otro elemento de abrigo que adorne vuestras camas y os de calorcito, incluido el marido, la mujer –esto suele ser más difícil, porque las mujeres solemos llevar el frío pegado al cuerpo, pero de eso hablaremos otro día-, el perro o el gato).
Pero como no podemos dejarnos vencer por el desaliento, la pereza, el frío o el hastío invernales, aprovechemos a la que venimos del trabajo para, en lugar de encerrarnos en nuestro cálido salón, quedar con algunos amigos a los que hace tiempo que nuestras obligaciones no nos dejan ver. ¿Y qué mejor que irnos de uno de esos inventos tan españoles? Vamos, irnos de TAPAS.
Hoy mi recomendación va de tabernas que en un inicio pudieron tener inspiración irlandesa, pero que en realidad tienen toda la esencia de la tapa española y alguna reminiscencia verde, (no más en lo que a Irlanda se refiere, eso sí, la madera no falta y venga, va, la cerveza). Hablo de las Tabernas de Carls (otro día hablaré de otras, porque ¿será por tabernas?). Una en el centro (C/ Las Vacas 3,5, o 6, según donde lo mires, hay que ver lo que puede desinformar Internet, pero bueno, la calle Las Vacas es muy corta, así que simplemente la recorres y miras) y la otra en El Restón (Avenida del Mar Mediterraneo, 17). A mi, personalmente me gusta un poco más la de El Restón, porque suele ser menos bulliciosa y aunque, eventualmente, se aparcaría igual de mal en una que en otra (en tanto no hagan los coches de bolsillo), el ambiente en la restonera (restonista o restoniana) es más moderno, menos de taberna tradicional. Los días que hay poca gente ponen música de mis tiempos que se puede escuchar mientras se charla (lo siento, no voy a mencionar qué tiempos, el que quiera que lo vaya a comprobar
). Me gusta además la decoración. A saber, los cuadros de gran tamaño con los que han adornado sus paredes (Chaplin y Marilyn a lo Warhol convenientemente iluminados) le dan un aspecto muy interesante desde fuera y si eso lo mezclamos con el empedrao interior y las lámparas de la barra, el conjunto queda bastante bien. Los asientos también son más cómodos que los de su tocaya del centro. Por el contrario, la Taberna en la de Carls del centro suelen ser más rápidos en servir. Una de cal y otra de arena. Ya lo que quiera cada uno o lo que te pille más cerca.
En cuanto al tapeo, pues lo normal en estos casos, las patatas tres salsas, la tortilla de patatas (recuerdo la última vez que la pedí, que casi me abraso la lengua, osea que recién hecha estaba y doy fe de que no era recalentá), las roscas, las tostas, y siempre hay un pinchito cortesía de la casa con el que regar la cerveza. Algo digno de ser apreciado en nuestros tiempos.
Aquí he consolado a amigos sufrientes, he conocido la noticia de la venida de una nueva vida a este mundo y me he partido de risa con buena compañía. Porque lo importante siempre es la buena compañía. Así que no te apoltrones, por muy invierno que sea. Date una vuelta e interactúa con tus olvidados amigos, a la par que reactivas el comercio local.