Despertando en otro tiempo
¿A qué hora pones el despertador por las mañanas? ¿A las 6 y media? ¿A las 7 menos cuarto? ¿Quizá a las ocho? El otro día lo pensaba. Normalmente solemos poner el despertador a horas redondas, es decir, en punto a y media, en múltiplos de cinco. ¿A que nunca se te ha ocurrido ponerte el despertador a las a las 7 y uno, o a las 6 y treinta y tres? Curioso ¿verdad?
¿Será que psicológicamente nos encantan las agrupaciones numéricas sencillas y manejables? ¿Que eso nos facilita las cosas? ¿Que los relojes están dividos en 12 grupos de cinco minutos? ¿Será quizá que nos guiamos por las instrucciones de los propios despertadores o móviles, los cuales tienen repeticiones de la alarma cada cinco o diez minutos? ¿Que tardamos las mismas fracciones completas de tiempo (media hora, una hora) en arreglarnos y ponernos en marcha? ¿Que entramos a trabajar o a estuciar a en punto o y media y vamos contando hacia atrás?
No se lo que será pero, ¿por qué no innovas? Prueba a despertarte a horas extrañas. Hagamos un guiño al 3 o al 2. Total, ya que tienes que madrugar por lo menos haz algo nuevo cada día. ¿Qué pasará? ¿Será extraño? Probablemente no pase nada, pero, ¿Y si pasa? Ya me contarás. Por lo pronto, yo mañana me levantaré a las 6:31, a ver qué tal…



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