Publicado por: saramsg [ 18 Enero 2010 ]

Es lunes, no podemos hacer nada para remediarlo. Un lunes más, hay que trabajar y nos queda una larga semana por delante. No, no pretendo que os deprimáis más de lo que podáis estarlo ya. Lo siento. Es que simplemente los lunes me dan una tremenda pereza. Sólo hay algo que me alegre un poco este día. Y es, como no puede ser de otra manera, un buen café. Desde luego nada parecido a lo que la máquina de mi trabajo pueda proporcionarme.
Pero, ¿que pasaría si pudiera traerme mi propia cafetera espreso al trabajo? Mi cafetera portátil, mi propia maquinita de café decente. Eso es lo que ofrece la marca Stelton en la cafetera Simply Espresso. Unos 23 centímetros de alto y 8 de diámetro de cafetera monodosis que no necesita conexión a la red eléctrica, pues cuenta con una batería recargable. Café donde quieras y como quieras. Nos aproximamos a la perfección para el adicto al café.
¡Ay!, si no fuera porque tiene un precio de 200 eurazos, este producto me habría alegrado el día. Pero en fin, creo que tendré que trabajar otros cuantos lunes más para poder comprarla.
Tags:Café, Cafeteras, Lunes, Trabajo
Categoria Reflexiones, Regalos

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Publicado por: saramsg [ 31 Agosto 2009 ]
Siguiendo mi línea de profesiones inverosímiles, me gustaría hablar de una especialmente interesante a la par que despreciable, más que nada porque esta es una de esas profesiones que no honra ni dignifica en absoluto a quien la ejerce.
La de gorrón comunitario es una profesión no remunerada, sin requisitos, sin horario, por no tener, no tiene a nadie que te contrate por ello. Y aunque dicen que es el hambre lo que agudiza el ingenio, si tengo que identificar el factor que agudiza el ingenio de un gorrón comunitario, este es simplemente el ser un jeta. Tener una jeta descomunal, indecente. Leer el resto de la entrada →
Tags:Gorrones, Humor, Jetas, Reflexiones, Trabajo, Valdemoro
Categoria Ocio en Valdemoro, Reflexiones, Sin salir de casa

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Publicado por: saramsg [ 15 Julio 2009 ]
Esta es una de esas cosas que me pasan que podrían pasarle a cualquiera, un lunes, martes o miércoles. Un día en que empiezas con una, luego con dos, y al final te das cuenta de que todo te va a ir mal.
En mi trabajo, como en casi todos los trabajos, tenemos una zonas de esas en las que hay máquinas de café y productos diversos a los que la experiencia (y las visitas al baño en demasía) te hacen recurrir solo en tres situaciones límite: mueres de sueño (café), mueres de hambre (sandwich rancio) o mueres de sed (bebida disponible). En mi caso particular moría de sed, como media oficina por lo que se ve, ya que no quedaba ni agua en las máquinas ni funcionaba la fuente. Así que por exclusión tuve que optar por sacar una lata de refresco gaseoso (ummmm que remedio) y saqué una coca cola.
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Tags:Caducidad, Reflexiones, Trabajo, Vending
Categoria Reflexiones

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Publicado por: saramsg [ 2 Julio 2009 ]
Inicio esta serie de entradas-relato dedicadas a los que por h o por b trabajamos en verano. Que ustedes lo disfruten o las salten sin contemplaciones. Son cortas y son la vida misma.
Historia I: Recetas o ellos también sudan, aunque no lo parezca.
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Tags:Historias de Verano, Ocio en Verano, relatos, Trabajo
Categoria Reflexiones, vivevaldemoro

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Publicado por: saramsg [ 19 Junio 2009 ]

De vez en cuando me da el síndrome del huerto. Sobre todo cuando tengo que ir a trabajar como el común de los mortales y coincido en el trayecto con un alto porcentaje de mis congéneres trabajadores en el atasco. Si las sumas, semanalmente, son horas y más horas de atasco y tiempo perdido en un ir y venir absurdo y repetitivo. Y no es el atasco en sí lo que me lo provoca, sino las caras que veo. Las que me rodean desde los otros coches. Unas caras de hastío que te mandan al carajo la moral. Bostezos, estiramientos, miradas perdidas en vete a saber qué pensamiento taciturno de vidas grises y vacías, cuando no violencia visual perdonavidas por un simple cambio de carril pre-anunciado con el intermitente.
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Tags:Reflexiones, Síndrome, Trabajo
Categoria Reflexiones

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Publicado por: admin [ 20 Marzo 2009 ]

Por un día y sin que sirva de precedente me has abandonado. Me has dejado sola en mi viaje por carretera. Bueno, a mí y a otros cuantos despistados más que teníamos que trabajar hoy. Pienso que quizá haya sido porque el miércoles tuvimos una gran sesión juntos y ya estás saturado de mí (ingenua). Sin embargo no te echo de menos. En absoluto. Si por mí fuera no volvería a verte jamás. Si de mí dependiera me olvidaría de tí para siempre. Pero no creo que suceda. De hecho tengo la certeza de que el lunes volveremos a vernos. Sin remisión. Es algo que sabemos desde que me re-mudé a Valdemoro y aun así no me acostumbro a tu presencia. Antes al contrario, me sacas de quicio. En cambio cuando te vas, me liberas. me das una paz infinita y se me apacigua el pensamiento.
Y aunque sepa que volveremos a encontrarnos más temprano que tarde por ahora disfrutaré de tu ausencia. Atasco, que te den.
Tags:Atasco, Reflexiones, Trabajo
Categoria Reflexiones, vivevaldemoro

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Publicado por: admin [ 12 Enero 2009 ]
Con lo mal que estaba ayer. Que tarde más horrible, contando las horas, los minutos, los segundos que me quedaban de vacaciones. Como las últimas horas de un condenado a muerte. La última cena. Una tarde de domingo para el olvido en la que cada cosa que sucedía, veía e imaginaba, me recordaba que al día siguiente (o sea hoy) tenía que volver a trabajar. Y es que en el trabajo, no es que me reciban con un látigo, ni que me lancen a reuniones interminables, ni que mi silla sea una butaca de pinchos digna de la tortura de la inquisición, ni siquiera es que odie a mis compañeros o jefe, pero no me gusta volver. No me gusta tener que madrugar, no ver la luz del sol, volver a los atascos. No me gusta no tener ni un minuto para mí, llegar a casa como si me hubiera pasado un tren por encima, ni que a la que me siento en el sofá me quedo semi-inconsciente.
Sin embargo, las largas horas de agonía dominguera no han durado más de cinco minutos esta mañana. El tiempo justo de entrar en calor (meterme a la ducha escapando del frío de la habitación). Todo el suplicio de ayer se ha esfumado, quizá transformado en un, no es para tanto, o tal vez en un así es la vida o que se yo, en un total, ya queda menos para el viernes. Porque si te paras a pensar, el retorno son solo unos minutos. Sin embargo, hay cientos de miles de cosas peores que volver a trabajar después de unas largas vacaciones. La primera que se me ocurre es no tener trabajo, pero hay más, muchas más. Un dolor de muelas, que te parta un rayo o, algo muy apropiado en estas fechas, morir congelado. Que te entierren vivo bajo una tonelada de escombros o pescado podrido, que te maten a pellizcos o que te arranquen todas las uñas de manos y pies una a una y con pasmosa tranquilidad. Que te planten en el altar, que te pongan los cuernos con tu propia madre o que cualquiera de las dos cosas te suceda en directo en un programa de televisión. Que te metan en una habitación de dos por dos llena de serpientes pitón, escorpiones o algo más grande, por ejemplo cocodrilos que llevan una semana sin comer. Despertarte y descubrir que te has convertido en Ana Obregón, Falete o Ramoncín. En fin, que bien pensado, volver a trabajar no es tan horrible. Al menos no tanto como para perder el domingo comiéndose la cabeza con ello. Me aplicaré el cuento la próxima vez.
¿Y tú como vives tus domingos?

Tags:Lunes, Reflexiones, Trabajo
Categoria Reflexiones, vivevaldemoro

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Publicado por: admin [ 21 Julio 2008 ]
No hace mucho tiempo hablábamos de los edificios inteligentes y sus maravillosos sistemas de aire desacondicionado, brillos, contrastes y virus mutantes. Pero los edificios esconden algo más. Mucho más. Tanto que casi es mejor no saberlo. Es lunes y víspera de vacaciones para muchos (que yo por cierto voy no pudiendo más) y me han enviado una información acerca de la calidad del aire de los edificios donde trabajamos. Un aliciente más para venir….
Y es que en el trabajo pasamos horas y más horas encerrados cual presos, haciendo actividades más bien poco gratificantes y ahora, para más inri, respirando aire contaminado, putrefacto, hediondo e insano. Lleno de hongos, bacterias y mircroorganismos varios que pululan por ahí sin que podamos habrir jamás una mísera ventana. No vaya a ser que a alguno le de por hacer balance de su vida laboral y lanzarse al vacío o que mezclemos las bacterias indoor con las outdoor, generando un bicho nuevo y especialmente maligno. Si es que todo son ventajas.
Me pregunto si mi edificio estará en ese 80% de edificios enfermos que hay en Madrid. Probablemente sí, pues no sería la primera vez que he sufrido de picor e irritación de piel, ojos, nariz, garganta, lagrimeo, secreción nasal, dificultad para respirar, opresión en el pecho, dolores de cabeza y de espalda, náuseas, frecuentes resfriados y otras infecciones similares. ¿Está en ésta lista alguno de vuestros padecimientos habituales? No busquéis la causa en el mundo exterior, que el origen muy probablemente sea el edificio en el que trabajáis. Y no desesperéis si así, pues seguro que vuestros responsables ya estarán trabajando en ellou (para mejorarlo digo) al igual que para garantizar la ergonomía del puesto de trabajo…
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Vamos a contar mentiras, tralará….
Y para el que quiera hacerse mala sangre y saber más acerca del síndrome del edificio enfermo que lea aquí: Ministerio de trabajo y asuntos sociales. Por cierto, habría que decirle al Ministerio que una vez que se lleven a cabo todas las fases de análisis para saber si el edificio está o no enfermo (y que hayan rotado el 90% de sus trabajadores) ¿Qué?
Feliz jornada de lunes con o sin hongos.
Tags:Edificios inteligentes, Ergonomía, Trabajo
Categoria Reflexiones, vivevaldemoro

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Publicado por: admin [ 13 Mayo 2008 ]
Curiosa forma de revolucionar el gallinero en las empresas. Día de subidas de sueldo y de categoría. Azucarillo al caballo, caramelo al niño.
La subida: rozando y eso con suerte el IPC de forma que se diluye en la nómina como si nunca hubiera llegado. O quizá, si tienes mala suerte, la engulla el IRPF, en cuyo caso más valía no haberla tenido.
El ascenso: te lleva al próximo escalón en la interminable cuesta del escalafón. Siglas rimbombantes que una vez analizadas no esconden más que labores de auxiliar administrativo, vendedor con o sin caché o machaca raso.
Entonces, me pregunto ¿por qué la gente se altera por ser X en lugar de Y? ¿Acaso el salto o no salto modifica sustancialmente las condiciones de vida de uno? Al margen del dinero (en concreto evitar la pérdida de poder adquisitivo y si es posible, mejorar), poco más resulta interesante. El sistema no es más que un laberinto que pretende dejar a la mitad en el camino, ya sea por pura inutilidad o más probablemente, por simple aburrimiento. A mi no me líe y llámeme X o incluso W, pero no me toque las narices, y sí la nómina.
Y entre tanto revuelo acerca de la nada, nadie se dió cuenta de aquel que se escabulló por la puerta de atrás tras haber soltado la semilla del odio, pues ésta ya les había hecho efecto y estaban todos intentando sacarse los ojos por un mísero caramelo.

Tags:Motivación, Trabajo
Categoria Reflexiones

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Publicado por: admin [ 23 Abril 2008 ]
Siempre he querido escribir sobre las profesiones inverosímiles (esas que jamás podrías pensar que existieran o que alguien las ejerciera) pero no he encontrado la oportunidad. Así que como hoy es un día como otro cualquiera para comenzar, allá voy. No se trata de herir sensibilidades laborales, ni degradar a dignos trabajadores que solo buscan unos euros, sino de describir un hecho curioso sin ánimo de ofender.
Hace unas semanas fui a un concierto en el palacio de los deportes (da igual de quien) y allí descubrí una de estas profesiones: el cerveceador o dispensador de cerveza ambulante. El cerveceador es un híbrido entre burro de carga y aguador, pero con cerveza (véase foto). Se trata de un individuo que lleva un tanque de cerveza en una mochila térmica de la que sale una manguera a modo de grifo cervecero y que distribuye minis de cerveza entre el respetable al módico precio de 20 euros por mini (que debe ser lo que le pagan por concierto, o algo así). Si bien pueda pensarse que aguanta codazos, empujones y pisotones de la marea humana asistente, nada más lejos de la realidad, puesto que es ver el banderín que sobresale de la mochila y se abren las masas como el mar ante Moisés. Reverencias y hasta abrazos recibiría si no fuera porque el volumen del individuo (e individua, que dirían los femilistos) supera el contorno de cualquier abrazo posible. Al margen del cariño de la afición, pocas ventajas más le veo a esta profesión, pues llevar n litros de cerveza a las espaldas cual burro de carga no es lo más agradable que un pueda esperar hacer. Y si encima te aderezan con gorrita, camisetita hortera y demás parafernalia degradante y generadora de transpiración excesiva pues mejor que mejor. Todo sea por ahorrarles a los asistentes la obligación de desplazarse a por sus bebidas y que no se pierdan ni un segundo del evento. Eso si, el cerveceador no te ahorrará el desplazamiento al baño derivado de los efectos diuréticos de la cerveza. Aunque vista la imaginación de los empleadores, todo se andará. ¿Los veremos en el concierto de El Barrio o en el de Hombres G?
Queridos dispensadores, un abrazo, aunque sea hasta la mitad.
Tags:Humor, Trabajo
Categoria Reflexiones

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